
Los lunes se hacen eternos, te levantas somnolienta, como si tu mente y tus sentidos no formaran parte de ti. Como si te desdoblaras en espacio y tiempo y vieses pasar los acontecimientos desde afuera.
Laura llegó a Publish Company a las 9 de la mañana, amilanada y muy nerviosa por la presentación. No había dormido mucho, y su rostro reflejaba tal desvelo a pesar de las capas de maquillaje que se volatizaban superpuestas en el aire... Entró a la sala de Juntas con paso entre firme y vacilante, y un nudo recorría su garganta enmudeciéndola por momentos. Respiró profundamente, y comenzó... Fueron 30 minutos interminables, en los que en varias ocasiones vacilaron sus ideas. Al terminar, el director le dijo que abandonase la sala para deliberar con el resto de los miembros la presentación que coronaria la campaña publicitaria de Wilfor Moda. Fuera estaba el otro participante, Jorge, era un chico extrovertido pero a la vez muy cortado con el sexo opuesto. A los quince minutos aproximadamente salió el secretario y les dijo que habían escogido la presentación de Jorge, que entrase de nuevo para recibir la enhorabuena de la Junta y para concretar algunos detalles. Jorge miró a Laura y le dijo un "lo siento" apenas audible y entró en la sala sin darle tiempo a ella a felicitarle su buena suerte. Sin más se fue a su oficina a oxigenarse de serenidad y calma, y a repasar su presentación en busca de los posibles fallos que la habían dejado en segundo lugar. A las 14:00 horas salía de la oficina dispuesta a comer algo ligero y recostarse, estaba agotada, tanto física como mentalmente. Al final del pasillo contempló una figura lánguida e indolente, que apoyada sobre la pared esperaba en la penumbra. Al acercarse, la luz parpadeante de la bombilla parecía luchar incansable contra el final súbito de su destello, dejando entrever el efímero rostro de Jorge...

