CONTADOR DE VISITAS

domingo, 18 de noviembre de 2007

EL LABERINTO DE LA MENTE - CAPITULO 2

El sol entraba por la ventana haciendo estallar la oscuridad que moraba en el dormitorio. Laura dormía placidamente adentrada en sueños inocuos y tranquilos. A la vez notaba un ligero calor en el rostro que recorria lentamente sus facciones... Abrió los ojos y suspiró... Eran las 10 de la mañana de un cálido domingo madrileño. Como cada día, se levantó, desayunó y se dispuso a escribir una carta a Marcos. Lo echaba mucho de menos, hacía más de dos meses que se había ido a Suecia por trabajo. Él le prometió que en un año volvería, se casaria con ella y ya nunca nada ni nadie los vovería a separar. Afanosa, contestaba con anhelo y tesón la carta que él le había mandado dos días antes. Vivía sumida en el sueño de que un día no muy lejano él entraria por esa puerta y se fundirían en un abrazo ahogado en besos. Es lo que la motivaba a levantarse cada día y seguir luchando, a sonreir y a suspirar jubilosa... Cuando terminó la carta, se vistió y bajó presurosa a la calle para echarla a un buzón de correos. La brisa removia su pelo y dejaba en el aire un claro siseo de añoranza, era como si le susurrara al oido un "yo también te quiero..." Dió un largo paseo y volvió a su piso a preparar una presentación publicitaria que tenía al día siguiente en su trabajo, sólo llevaba dos meses allí pero se sentía tan agusto que parecía llevar años... Las horas pasaron y ensimismada en el trabajo no se dió cuenta de que el teléfono sonaba incansablemente, en el contestador un mensaje de su madre que le preguntaba cómo estaba, y que la llamase para saber de ella... Su madre vivía en Valencia, y desde que se fue a vivir con Marcos a Madrid hacía ya dos años que no la había vuelto a ver.


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Traspasa los límites de la imaginación