
Miro tu rostro dormido,
suave despertar que acaricia al sol de la mañana.
Por un segundo,
mi corazón se detiene y deja escapar la vida
al encuentro de un suspiro
que resbala de tus labios
empañando mi adormecida mirada...
Tu olor oxigena mis pulmones
que se hinchan en mi pecho llenándose de ti
como si fuese un último aliento.
Mi boca presagia un beso imaginario
que recorre tu mejilla sin detenerse a rozarla.
Dulce ensueño que invade tu desvelo,
y te deja a merced de mis pensamientos
ilusorios de perpetuidad venidera.
Abres lentamente los ojos
y percibo en ellos que he soñado con tu vida
y he vivido en tus sueños.
Mayka (14 Febrero 2011)
1 comentario:
Publicar un comentario